lunes, 17 de junio de 2013

Καλή Ορέξη!

Ya es tradición terminar el curso con un taller de cocina griega pero, en este caso, el taller se ha ampliado con recetas romanas y con una previa exposición en power point de ambas gastronomías.

Aquí os dejo la presentación que hice sobre la comida en Grecia y aquellos elementos en los que me quise centrar, para hacer el tema algo distinto y original:


Mi compañera Matilde también hizo una presentación sobre la cocina romana y las costumbres de este pueblo a la hora de comer.

Con ambas, llegamos a la conclusión de que poco hemos innovado desde entonces y la gran suerte que tenemos de disfrutar de una cocina mediterránea, rica en muchos alimentos nutritivos y saludables.

Los alumnos nos quisieron obsequiar con algún plato y Peter elaboró una mousaka búlgara, su país de origen, con salsa de yogur. ¡Estaba riquísima!

Aquí os dejo alguna foto (en la que también se mezclaron zumos y batidos, de época contemporánea, jeje):

Tirópita y taramosalata

Zona romana: Mulsum, frutos secos, queso fresco y membrillo o garum.

Bizcocho de manzana y pasas ecológico y, más arriba, mousaka de carne.
 En la siguiente clase me gustaría que estudiáramos vocabulario griego relacionado con la comida y pudiésemos grabar un video con diálogos elaborado por vosotros.

Ya que siempre que podemos trabajamos en clase la lengua o cultura neohelénica,me gustaría que echarais un vistazo al libro "La extraña Odisea. Confesiones de un filólogo clásico", de Carlos Martínez Aguirre, cuya información podéis encontrar pinchando aquí.

Este profesor nos cuenta en su libro sobre su experiencia (primero como alumno y, después, como profesor) con las lenguas clásicas y con el griego moderno. En el capítulo 'El dilema del griego', nos narra:

<< Pues bien: tuve ocasión de hacer un experimento curioso con este chico: mantuvimos una conversación, él en griego clásico (con la pronunciación erasmiana, claro está), y yo en griego moderno. Yo le entendí sin problemas pues tenía la ventaja de conocer su pronunciaciónademás de que mis conocimientos de gramática y vocabulario clásicos eran mucho mayores que los suyos de moderno, que eran nulos. Él me entendió bastante menos, aunque de algo se enteraba.
Lo cierto es que me produjo una sensación bastante penosa ver a un muchacho que sería capaz de entenderse con un griego de hace dos mil quinientos años pero no con uno de hoy. Comprendí lo triste que es formar a helenistas incapaces de disfrutar de los poemas de Cavafis, de las canciones de Theodorakis, de las novelas de Kazantzakis, del cine de Angelópulos, de la simpatía y cordialidad, en fin, del magnífico pueblo griego.
No sé en qué quedará el sistema educativo español, pero si finalmente se acaba dotando de verdadera autonomía a los centros para organizar sus propios planes de estudios, sé que a mis alumnos no les sucederá esto. >>
Yo estoy totalmente de acuerdo con su reflexión: creo que la implantación del griego moderno en los centros educativos enriquecería, aún más, a nuestros estudios clásicos y a nosotros mismos. Y esta seguridad me viene dada por la ilusión que todos habéis puesto en las clases de griego moderno (tanto de cultura, lengua o costumbres, entre otras) y lo rápido que habéis aprendido a expresaros en griego y a retener su vocabulario.

Καληνύχτα!

4 comentarios:

Josemi7GP dijo...

De verdad, cuando veo los distintos platos de cocina griega y romana con esa pinta, me da algo por dentro al no haber podido ir con las ganas que tenía... Pero bueno, seguro que mis compañeros lo han disfrutado y las profes Matilde y Yasmina aún más. Respecto al power point es interesantísimo porque conocía muy poco sobre estos temas gastronómicos, también me hubiera gustado estar allí para haber visto la explicación de ambas profesoras. Y bueno, el capítulo de "El dilema del griego" de Carlos Martínez Aguirre deja absolutamente clara la situacón del antes y el ahora del griego. Es, de verdad, una pena que una asignatura en la que nos han introducido en un año entero, ahora desaparezca como si nada. Pero en fín, toca luchar a ver que se puede hacer.

Yasmina dijo...

Hola Josemi,

no entiendo cuando dices 'ahora desaparezca como si nada'. No sé si te refieres al griego clásico, que no va a desaparecer (por muchos esfuerzos que hagan nuestros políticos).
El texto de Carlos Martínez y mi reflexión va sobre lo fructífero que sería poder impartir griego moderno en las aulas.

¡Un saludo!

Carlos M Aguirre dijo...

Hay que ver, así da gusto estudiar latín y griego. Os ponéis como el kiko ;-)

Muchas gracias por incluir la reflexión y por tu comentario.

Να εἰσαι καλά! Τα λἐμε!

Yasmina dijo...

Hola Carlos,

me alegro de tu visita. La verdad es que el taller de cocina siempre ha despertado mucho interés. Este año ha habido una degustación, aunque otros años se elaboran ciertas recetas en clase (recuerdo un año que hasta salimos a la calle en unas Jornadas y se acercó mucha gente a degustar y preguntar por la elaboración).

El caso es divertirse...y aprender.

Τα λέμε!