Gracias a la bonita entrada de mi amigo Arístides en su blog, me gustaría (como ha hecho él) daros a conocer mi experiencia con las lenguas clásicas y con aquellas personas que, al estudiarla, me encontré en el camino:
En primer lugar, debo nombrar a Wen, compañero incansable en el instituto y en la carrera, amigo como pocos. Nos encontramos por primera vez en 4º ESO junto a materias que no nos comprendían como Física, Biología o Matemáticas B. La música (Héroes del silencio o Ska-p, creo) nos hizo entablar conversación y, a partir de ahí, sigue estando en mi vida muy presente.
Elegimos Bachillerato Humanístico muy acertadamente y nos despertó la curiosidad aquella profesora de Griego, mú salá ella (natural de Jaén) con sus bromas y frases del tipo: 'máh o ménoh' ('más o menos', con acento andaluz). A mí me costó más que a él entender aquella lengua, en traducirla. Pero ambos la aceptamos y la disfrutamos tal y como es, como era.
Decidimos estudiar Filología Clásica juntos y el hacerlo fue maravilloso: compartimos trabajos, exposiciones, nos repartimos temas y traducciones...nos saltamos clases (desde la distancia me parecen muchas, ¿tantas?) para compartir opiniones y sentimientos sobre la vida, el amor, la amistad y algún que otro cotilleo.
Hoy en día, seguimos siendo aquellos amigos a los que les une el respeto y la confianza. Nos seguimos viendo, hablando, riendo y discutiendo sobre la existencia o no de Helena de Troya, como últimamente. Es una amistad sana, verdadera, eterna.
Filología Clásica me regaló buenas experiencias vividas a su lado y él me ayudó enormemente en determinados momentos a entender mejor a los clásicos o a mí misma. Gracias, Wen.
De mi profesora del instituto, Inma, también me gustaría hablaros. Un detalle que me marcó profundamente, fue el que se ofreciera voluntaria para darnos clase (a Wen y a mí) el mes de Julio con el fin de que fuéramos bien preparados a la Universidad. Ella, como siempre, tan exigente y exhaustiva en su trabajo.
| Wen y yo |
Además de ayudarnos en cualquier duda a lo largo de nuestra carrera, ha sido maestra para mí en la vida y en la escuela. Es, a veces, mi confidente, mi amiga, la que escucha y comparte mis penas o alegrías.
Hace poco, estuve cenando en su casa y compartiendo distintas traducciones de algunos pasajes de Homero...¡aún sigo aprendiendo de ella! En el fondo creo que hay una gran diferencia entre los profesores del instituto y de la Universidad: los primeros siempre serán nuestros 'profes'. Creo que la clave es que están presentes en una etapa crucial en nuestra vida.
Mi pasión por las clásicas parte de distintos motivos: de su afán porque me superara, de mi curiosidad por saber, por entender qué querían decirnos los griegos, de su cariño y simpatía, de su disposición y amabilidad.
Creo que su pasión por el griego me lo supo transmitir muy bien y me encanta llegar a clase y sentirme contenta con mi trabajo y con la fe que tengo en lo que hago. Gracias, Inma.
Otra personita que marcó mi vida en relación a las clásicas, es Arístides, mi primer compañero de trabajo en un instituto, jefe del departamento y profesor de latín.
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| Con Inma en la representación de 'Medea' |
Cuando llegué por primera vez a Alhama estaba muy nerviosa. Era mi primera experiencia en un instituto, no tenía ni idea qué era una CCP, un parte, un PCPI. No sabía muy bien si les iba a gustar a mis nuevos alumnos, si sabría transmitir aquello para lo que había estudiado, ni sabía cómo me iba a llevar con mi nuevo compañero (me saca dos cabezas y media, pero es un amor).
Él me enseño algo muy importante en esto de la educación: no todo es enseñarles a los alumnos los distintos tipos de condicionales, los aoristos temáticos o las subordinadas de infinitivo. A un alumno te lo ganas trabajando por él, enseñándole a través de juegos o actividades el mundo clásico: a hacer teatro, organizar Encuentros Olímpicos, recitar poemas, mostrarles la comida griega y cantar villancicos en griego moderno. También a luchar con firmeza cuando compañeros o superiores menosprecian tu trabajo o lo quieren echar por tierra. A no callar cuando la palabra gana.
Hoy, la distancia no nos aleja. Hace poco estuvo comiendo en casa y el tiempo para nosotros no pasa. Tuve un gran maestro y descubrí a un buen amigo que me entiende y comparte mi visión de la vida.
Gracias, Aris.
Con estas palabras quería transmitiros lo importante que son en mi vida las lenguas clásicas y las personas que, de manera especial, la han marcado y me acompañan en esta.
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| Con Aris y alumnos del IES Miguel Hernández en el Parque Torres |
Espero que para vosotros, el griego y el latín os descubra no sólo la grandeza de una lengua y civilización, sino también tengáis la suerte que tuve yo de encontrar en mi camino a gente maravillosa.
Todos sois estrellas en mi cielo. Vosotros y tantos alumnos que desde el principio me hacen crecer.


