Todo lo que nos llega es un regalo y, el mío, debe serlo; de todos modos, es cuestión de tiempo el superar algo tan simple y, a veces, tan vital, como es el ser seleccionado o no en una oposición. La cosa se supera cuando ésta es de Griego.
Mi blog nació a la vez que empecé en el mundo de la docencia, hace tan sólo 2 años. La cosa no fue fácil: yo no soy muy entendida en esto de las tecnologías y con el tema de las oposiciones o la disposición de los alumnos a participar en él, la cosa era complicada.
Aún naciendo hace 2 años, estuvo cerrado mucho tiempo, sin saber qué decir o, mejor dicho, teniendo mucho que decir pero sin saber cómo. También estaba el miedo o la inseguridad de que lo que yo contaba iba a interesar a alguien.
Hoy creo que comienza un nuevo reto: que el blog crezca y pueda transmitir a través de él mis sensaciones o vivencias siempre en relación, o no, con la cultura clásica y mi día a día con los alumnos.
Retomando el tema del principio, una oposición no es fácil y más, cuando la convocatoria tiene unas normas donde no importa la traducción y se tienen en cuenta, de más, la experiencia docente. Todo, desde mi humilde pero firme punto de vista.
Una oposición no es fácil porque entran en juego los sentimientos, las mejores y peores sensaciones: nervios, estrés, momentos de alegría y tristeza, apatía, seguridad y, lo peor, envidia.
Este es uno de los sentimientos que menos me gusta pero que, inevitablemente, está presente: la rivalidad y la propia inseguridad nos hace sentir cosas que no nos hacen bien.
Soy de las que opinan que cuando algo ocurre es porque debe ocurrir. Si aún no ha llegado vuestro momento, no desesperéis, optad por recorrer el camino que os queda y exprimid todos los conocimientos que os lleguen, aprender de vuestros compañeros, de los viajeros en el camino y, sobre todo, de vuestros alumnos.
Yo, sé que nunca perderé la ilusión por luchar y por defender nuestros estudios; hay algo que está claro y es que el que es filólogo clásico lo es para toda la vida.
P.D. Después de llenar mi frigorífico de comida griega del Lidl y de leer el artículo de Santiago Carbonell Martínez, La crisis del griego antiguo y los métodos antidepresivos, me despido hasta la próxima teniendo en mente este verso de Kavafis:
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
¡Buenas noches!


